Contacta con escorts en Ibiza, chicas masajistas y chicos masajistas en Ibiza

Migraciones femeninas en tiempos del covid

Migraciones de escorts femeninas en tiempos de COVID

El virus que nos asola agudiza las condiciones de los trabajadores por cuenta propia, de los que ganan su vida fuera del sistema burocrático y en especial los trabajadores no regulados así como al entorno de las  mujeres que han decidido usar su tiempo, su cuerpo y su saber en provecho propio sin entrar en las mendicidades del estado.

Hace ocho años en la cumbre del movimiento libertario en Roma, se intentó entrar en el meollo de la cuestión para que prevaleciera el criterio que permitiera diferenciar la libertad de los individuos para gozar y, por consiguiente usar su cuerpo sin otra restricción que el respeto al prójimo de los conceptos aplicados a los explotadores particulares y  las mafias organizadas que someten a sus víctimas vendiendo sus personas como si fueran ganado. De dichas encuestas y debates surgió un memorándum que rechaza cualquier tipo de sometimiento contra la propia voluntad pero aboga por el respeto al trabajo sexual remunerado.

Las diversas políticas en el ámbito europeo en cuanto a la prostitución femenina y transexual ni siquiera han dilucidado la infranqueable diferencia entre el esclavismo de las personas prostituidas por cuenta ajena y la muy digna prostitución independiente.

La falta de estudios y estadísticas fiables que conducen a confusión (puede que intencionada) la doble moral afianzada con más fuerza en la política de los estados europeos durante la pandemia, han resultado en un caos explosivo y ponen en evidencia una necesaria homogeneización, pero lo cierto es que, a pesar de las últimas reuniones llevadas a cabo en Ámsterdam (antes de la expansión del sars) y conferencias promovidas por el comité holandés, no se han unificado los protocolos concernientes al trabajo sexual femenino.

Cada país de la Unión Europea coexiste con una legislación particular: en algunos como Francia las escorts y chicas de compañía tienen asegurada una cobertura en la seguridad social y protección en cuanto a seguridad y asistencia psicológica, en Alemania se les exige un registro riguroso, y, en caso de darse de alta, pueden ser receptoras de dichos derechos. Paradójicamente, existen otros casos como el de Polonia cuya existencia está severamente penalizada pero sin ejecución real de dichas leyes y, en Italia que se permite como un mal menor.

En España, por su total independencia de los estamentos establecidos entrarían dentro del rubro de trabajadores autónomos, pero debido a su alegalidad en nuestro país quedan aparentemente fuera de todo control, parte de su economía cae en lo no fiscalizado... Son libres de fijar el horario que les parezca más conveniente, ventaja de la que habrá que restar los riesgos y desajustes inherentes en una profesión donde no se usa exclusivamente el cuerpo, sino también la mente, con las consiguientes consecuencias en el plano de los sentimientos  muchas veces heridos en la feroz lucha competitiva para conquistar con su mera experiencia el mercado.

Cuando el contacto personal es un riesgo mortal todo se para, la vida queda latente, en espera. La propia conciencia ya no es la atrevida y poderosa creadora de nuestras decisiones, sino que, como niños sumisos esperamos que los poderes superiores nos den permiso para vivir.

Personas, en un rango de edades amplio pero mayoritariamente jóvenes, buscan contactos de forma directa, saliendo a la calle o mediante internet, o usando sus vínculos sociales, así conforman su propio entorno laboral dentro de la necesidad y la circulación de ofertas nacidas de los deseos. ¿Porqué a una chica? ¿Qué nos podría ofrecer una escort?  ¿Es segura una puta de lujo? ¿Puede una CallGirl reclamar el derecho legítimo a su vida pública?

En nuestro país quedan las personas atentas sobre lo que de pasada los puede rozar, es un síntoma de inteligencia, estas personas podrían influenciar en un cambio de la moral general, conversación que, sin embargo evita meticulosamente la mayoría de los eméritos intelectuales de nuestro siglo, es así como pasan estos temas desapercibidos, sin casi análisis, obviando su complejidad y ocultando quizás por los creadores de cultura su solapada implicación.  

Como explica Lidia Falcón es fundamental para avanzan en la causa del feminismo separar la necesidad de la mujer como procreadora de su libertad como persona.

Hay una pregunta: ¿Es posible tal separación?  Y esto es así desde hace milenios, seguramente forma el caldo de nuestro ADN, desde uno de los oficios más antiguos entre nuestros antepasados; todos podríamos ser sus descendientes. Está en los maravillosos vericuetos que la oferta y el trueque de servicios que mueve la vida, está en el arte y en la escritura; según la definición de la Real Academia de la Lengua plazoleta significa meuca, acepción usada en tiempos lejanos para significar mujer que se ofrece en una plaza, sustituido con el tiempo por meretriz, y ahora chica de compañía, y no es un eufemismo, pues la moral también evoluciona, pronto salvaremos este escollo del desprecio, hablar abiertamente e insistir es la forma de conseguirlo.  

Los hipócritas interesados en el mantenimiento de su status quo lucran con el silencio, manipulan furiosamente para mantener el concepto de pecado, de tema sucio, en cambio,  para las chicas de compañía es mejor el debate abierto, de otro modo su quehacer queda oculto, nunca reconocidos sus grandes valores para la sociedad, y denostadas como trabajadores.

Se ha establecido, que si bien en las décadas anteriores se limitaban a su entorno natural, hace más de 20 años las mujeres que se ofrecen sexualmente han preferido desplazarse en busca de sus clientes, se entiende que sus migraciones estén motivadas por la demanda, incidiendo en los últimos treinta años los siguientes factores: la accesibilidad a los vuelos internacionales que favorecen su relativamente fácil y económico traslado desde sus países  de origen donde las condiciones de vida en lo material son desfavorables y, quizá más importante, donde la falta de seguridad en el entorno laboral debida a la violencia reinante en dichos países hace casi imposible la supervivencia.

En cuanto a las mujeres latinas llegan al primer mundo desde los subcontinentes sudamericano, y centroamericano; la mayoría son brasileñas, venezolanas, colombianas, cubanas, y, en menor número ecuatorianas o argentinas.

Viajan durante la temporada alta, como golondrinas a través del verano recorriendo el sur de Europa, la Costa Brava, Islas Baleares, Italia, Grecia, las costas Turcas y las ciudades costeras europeas, poblando temporalmente las zonas donde el turismo bulle en actividad y oportunidades además ellas también viajan en busca de buenas playas y fiestas nocturnas como hacen las escorts en Ibiza.

Durante el invierno se establecen también de forma estacionaria en las ciudades, Barcelona, Valencia, Madrid, Londres, Berlín, Zurich, Génova, Milán, Paris, Moscú, Hamburgo, Munich, Estambul, Roma, Amsterdam, etc.

Las que tienen más formación cultural o mejor nivel adquisitivo y han podido adquirir los contactos adecuados, vuelan a países orientales contratadas por un tiempo ya acotado.

La pandemia cortó como espada de frío láser el tiempo en dos,  suprimió la alegría del contacto entre las personas, sitió, aplastando la gente contra la tierra e influyó en las comunicaciones, ha prohibido los traslados transnacionales y esas personas que noviembre a marzo, viajaban rumbo a países lejanos, llevando a cabo su vida laboral a requerimiento de hombres, y muchas veces de mujeres, de compras, caminando o conduciendo por el paseo Corniche en Abu Dhabi, relajándose en la frescura del Wild Wadi en Dubái o en el Zoco de Salmiya en Kuwait, por momentos formaban parte de la masa de turistas en sus fabulosas tiendas,  Wait, Cuqui, etc. con la exquisita oferta de sus cuerpos y, a menudo su alto nivel intelectual, acrecentando un turismo sexual de calidad y gravitando en direcciones complementarias hacia su confluencia en el territorio de la Comunidad Europea ahora sortean  las dificultades del trabajo clandestino con una muestra elegante de imaginación y coraje, sirviéndose con ironía de valores contradictorios (pero no irreductibles), que expresan la libertad que adquiriría un trabajador realmente autónomo y libre moralmente.

El estado de sitio, ha cortado los debates y el avance del diálogo, perjudicando a las personas que reclamaban sus derechos como las escort y los trabajadores sexuales, el virus nos ha hecho retroceder en nuestras demandas, quedando ocultas ante el grandísimo quebrantamiento de nuestra sociedad.  

La hecatombe que sufre el turismo, su quiebra como industria ha dejado a los países receptores en la ruina y en la búsqueda de razones y soluciones en los medios de comunicación, la televisión que domina las opiniones mayoritarias, uno duda ya qué grado de fiabilidad tienen las noticias irradiadas cuyas fuentes están ocultas, precisamente escama la forma en que son expuestas por los informativos...

Estas noticias en el estado de alarma inciden profundamente a nivel popular e inducen a los ciudadanos a un asentimiento sin cuestionamientos. El secreto, la ocultación perjudica; es esencial la claridad y honradez del gobierno de cada nación afectada al enfrentar esta disyuntiva y aceptar las propuestas que muy probablemente conducirán a una mejora sustancial de nuestras realidades tanto educativas como de nivel de vida.

¿Es una carrera pura y dura donde ganan los que más poder tienen?
La molesta caracola que nos pesa es la moral judeocristiana, y el impulso creativo es nuestro deseo genuino de sobrevivir, quitándonos el corsé nos lleva a conquistar los sueños y el éxito.  El miedo es inadmisible, para estas personas, solo queda la opción de hacer caso omiso a la moral y tirarse al espacio abierto de la oferta y la demanda sin el seguro de un estado.

Artículo escrito por Alba Reyes estudiosa politóloga de la realidad social de las escorts en Ibiza (Ibizahoney staff)
8 de Julio de 2020